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CONTROL DE CALIDAD: UNA ACCIÓN EN TRES PASOS

Una tarde durante uno de los días de este pasado verano, estaba en el jardín cortando el césped y justo a mitad del trabajo el cortacésped se detuvo. Desmonté el pulsador convencido que era el origen del problema y lo volví a montar, pero nada, la máquina seguía sin funcionar por lo que decidí cambiar el pulsador por uno nuevo.

Al día siguiente probé con el nuevo pulsador y la máquina seguía sin arrancar. Por lo tanto, si el pulsador de seguridad no estaba fallando sería el motor el que estaba roto. Así que decidí comprar un nuevo cortacésped. Cuando lo recibí, lo conecté a la red eléctrica, lo coloqué justo en el mismo lugar donde se paró el viejo cortacésped, lo arranqué… ni el más mínimo movimiento. ¡No podía ser! Quizás lo que estaba dando problemas era el enchufe, pero tras probar en uno nuevo todo seguía igual.